viernes, 26 de noviembre de 2010

IGLESIA, RELIGIOSIDAD Y VIDA PUBLICA.








En la independencia de México es importante tomar en cuenta la labor realizada por algunos sacerdotes durante las guerras de Independencia como Miguel Hidalgo y José María Morelos. Agustín de Iturbide en la declaración de independencia menciona tres pilares en la que se fundaría el nuevo estado mexicano, que seria la independencia, la unión entre mexicanos y españoles y la Iglesia Católica.
En México la Iglesia poseía derecho de patronato pero este siempre no tuvo mayor importancia debido a que nunca se realizaba algún pago, por diversos factores como los problemas internos, las guerras, las crisis económicas y otros problemas que tuvo el estado mexicano, esta situación nunca tuvo alguna solución, hasta 1851.
La constitución de 1824 declara que la religión oficial de los Estados Unidos Mexicanos es la Católica.





El año 1828 es electro Presidente de México Vicente Guerrero, que decide expulsar a los españoles del territorio. Luego quita los bienes de la Iglesia para conformar un ejército debido a que México iba a ser invadida por España (de acuerdo a Guerrero). Efectivamente el 29 es invadida por España.
En 1830 destituyen del cargo a Guerrero, debido a las acciones realizadas por Anastacio Bustamante y de Bravo, Bustamante decide devolver los bienes a la Iglesia. El año 1931 es ejecutado Guerrero luego de una revuelta que este realiza. También ese año el Papa Gregorio XVI nombra a seis obispos nuevos para México, después de dos años sin que México tuviera algún obispo
En 1847 debido a la guerra con Estados Unidos, el general Santa Anna ocupo los bienes de la Iglesia para poder atender a los gastos de la guerra; posteriormente eso se oficializó a través de un decreto realizado por el Vicepresidente Valentín Gómez Farías en el cual incautaba los bienes de la Iglesia, la cual este se resistió a tal medida.
En 1848 el gobierno mexicano, esta vez presidido por el Presidente Jose Joaquin Herrera realiza una invitación a S.S. Pio IX a pasar su destierro de Roma en México, además le enviaba 25.000 pesos mexicanos como ayuda otorgada por las Cámaras, debido a esto Pio IX nombra un cardenal mexicano y envió un delegado episcopal a México para tratar varios asuntos. El año 1850 se soluciona el problema del patronato y el Estado mexicano se hace cargo del financiamiento de la Iglesia y de los gastos de las diócesis, además de nombrar a los obispos de las diócesis.
El año 1951 llega el enviado papal (nuncio) a México, pero se encontraba en el gobierno Mariano Arista que estaba acompañado por los liberales Prieto, Ocampo, Miguel Lerdo que influyeron en la Cámara para que se le rechazara la presentación de las credenciales, finalmente esta fue rechazada, debido a esto el Arzobispo de México, Lázaro de la Garza, presenta su renuncia. También protestaron todos los prelados al saberse los desaires realizados al delegado.
Durante el último gobierno de Santa Anna (1853-1855), otorgó garantías a la iglesia, restableció la Compañía de Jesús (devolviéndoles sus bienes) y la orden de nuestra señora de Guadalupe también fue restablecida
El 12 de diciembre de 1855, al otro día de la renuncia del recién asumido Presidente Álvarez, el cura de Zacapoaxtla realiza una insurgencia hasta tomarse la ciudad de Puebla, Comonfort que había asumido el gobierno decide el mismo parar la insurrección y se dirigió con las tropas tomando la ciudad el 22 de marzo de 1856. Comonfort decide, a manera de castigo, crear un decreto interviene los bienes eclesiásticos de esa diócesis, por el apoyo directo e indirecto del clero a la insurrección, los bienes intervenidos se ocuparían para los gastos de guerra y pensiones para viudas y huérfanos. El obispo e Puebla realizó una queja por la desición, ya que si bien esta tenía las características que mencionaba Comonfort, el obispo apelaba a que los responsables fueron sólo las personas que participaron en la insurrección.
1856 se crea la Ley Lerdo, esta obligaba a la Iglesia de vender todas las propiedades que arrendaba e impedía que en el futuro se apropiara de propiedades, si un deudor no podía pagar la hipoteca. Esta ley aseguraba que los ingresos de la Iglesia iban a ser sólo por hipotecas. En los lugares donde los conservadores dominaban anularon la ley Lerdo, complicaron las cosas en la relación que había con el Estado.
Las reformas hechas por Juárez en Veracruz incluían que esta vez los bienes de la Iglesia iban a ser nacionalizados, esta vez sin tener una compensación, prohibiendo los monasterios y confiscando los edificios, los templos se venderían, etc. Estas medidas fueron tomadas para financiar los ejércitos liberales que se estaban enfrentando a los ejércitos conservadores, que también recibían recursos de las Iglesias, ya que Miramón sacaba la plata de las catedrales.
Debido al triunfo liberal, en 1857 se hizo una nueva constitución que otorgaba la liberta de culto y realizaba la separación entre la Iglesia y el Estado, que incluían prohibiciones episcopales y otras medidas que la Iglesia no estuvo de acuerdo. El obispo de Michoacán, Mungía, hizo un llamado a los súbditos a no jurar la nueva constitución.
La nueva constitución abrió la posibilidad de la instauración de nuevas tendencias religiosas en México, en 1865 se forma la primera comunidad protestante de México, estas nuevas comunidades tenían una buena relación la Iglesia mexicana.
Terminado el enfrentamiento entre liberales y conservadores, Benito Juaréz decide desterrar, expulsar y exiliar al delegado apostólico, Mons. Clementi, el embajador de España, Pacheco, el Ministro de Guatemala (Neri del Barrio), el Ministro de Ecuador (Pastor), al Arzobispo de México (Lazaro de la Garza), el obispo de Michoacán (Clemente Mungía), Obispo de Tanagra (Joaquin Fernandez), obispo de Guadalajara (Pedro Espinoza), obispo de San Luis de Potosí (Pedro Barajas) y al obispo de Durango (Antonio Zubiria). El obispo de Linares Francisco de P. Verea que no estaba dentro de la lista de los deterrados, decidió autoexpulsar, quedando asi sólo dos obispos en México ya que otros tres habían sido expulsados anteriormente.
Luego de este periodo las reformas se acrecentaron con la llegada de Maximiliano, que paradójicamente se había reunido anteriormente con Pio IX para buscar una solución a los problemas de México, aun más el Papa envió un delegado apostólico a México, pero aun así se disolvieron las comunidades religiosas y se continuaron expulsando a las congregaciones, como por ejemplo a las hermanas de la Caridad que trabajaban en los hospitales y eran uno de los pocos grupos que Juárez había dejado en México (debido al reconocimiento que poseían por parte de la población), pero Lerdo de Tejada continuo con este proceso y buscaba colocar a nivel constitucional las leyes de la reforma.
En 1874 se envió al congreso la ley que otorga el rango constitucional a las leyes reformas y que además agregaba que las Iglesias ya no podían recibir limosnas de los fieles y la prohibición absoluta de toda enseñanza religiosa en las escuelas, como es de esperar, los sacerdotes protestaron por tal medida. Los obispos hicieron un llamado a los católicos de ser los padres quienes debiesen educar a sus hijos y de las mujeres de suplir la labor de beneficencia que realizaban las hermanas de la caridad.
Luego de 1880 se crearon nuevas diócesis para reestructurar la organización del clero mexicano, también se instalaron diversas congregaciones como los salesianos, claretianos, josefinos, pasionistas, etc.
 




Quiza solo sea simbolismo, o una idea mia de como se acompaña el estado la iglesia, la educacion, y nuestra bandera de Mexico.


El centro de la cuidad de México: La Catedral, El Palacio Nacional y nuestra Bandera.

2 comentarios:

  1. innegable el papel de la iglesia y religion en la formacion del estado, pero hasta que punto destaca más la convicción politica sobre la fé??

    ResponderEliminar
  2. quiza las convicciones politicas necesiten de mucha fe, y es por eso que los politicos tambien juegan con la fe de los demas.

    ResponderEliminar